sábado, 25 de junio de 2016

                                Héroe Anónimo

                       


 Vittorio Plá meditaba sobre la belleza reinante en la palabra sandalia, en su calor, en su armonía, en su ritmo y en lo fútil que resultaba todo cuando se la cambiaba por una o al final.

 Sandalio Cuestas es considerado como el héroe oculto de la revolución de 1904. Su leyenda pasó de una generación a otra, hallando en su calidad de oculto  la razón de su nula mención en los textos de historia. Sandalio Cuestas encontró virtud en el solo hecho de estar encubierto, sosteniendo que, Por algo será. Lo interesante de esto es que a Sandalio Cuestas no lo buscaba nadie ya que no había hecho nada que ameritase su requerimiento. Se escondía sin haber hecho antes las tropelías correspondientes para ser considerado un fugitivo. A Aparicio Saravia sí se lo buscaba por haber realizado una serie de acciones contrarias al poder de la época, resultando lógico que permaneciese en  la clandestinidad; ahora, Sandalio Cuestas, que se ocultó más que Aparicio, no le había hecho nada a nadie, y por ende nadie lo buscaba. Se comentó alguna vez que en él se inspiraron para el certificado de buena conducta. Su esposa lo consideró extraviado durante cuatro años, hasta que una mañana limpiando la cocina, corre la mesa y emerge de abajo Sandalio Cuestas realizando la clásica  solicitud de silencio consistiendo la misma en colocar el dedo índice sobre sus labios. A la mujer casi le da un síncope, pero Sandalio Cuestas la tranquilizó, Tranquila mujer que soy yo. Ya sé que sos vos, la puta que te parió, dijo la mujer al borde del desmayo. Mujer, bajá el volumen ¿o no sabés que me están buscando? Ella no daba crédito a lo que pasaba… ¿Qué decís Sandalio Cuestas?, ¿dónde estuviste todos estos años?  Debajo de esta mesa mujer, comiendo miguitas y tomando el agua del gato; es que soy un perseguido político, soy una molestia para el sistema, soy Robin Jud, el Alejandro Magno, el Asadur Mareskarián de la patria. La esposa notó algo raro en el comportamiento de Sandalio Cuestas, y ahí recordó que hacía unos días habían comprado una torta que resultó estar en mal estado y que se la dieron al gato.  Seguro se la comió Sandalio Cuestas y le cayó mal, pensó.

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