Héroe Anónimo
Vittorio Plá
meditaba sobre la belleza reinante en la palabra sandalia, en su calor, en su
armonía, en su ritmo y en lo fútil que resultaba todo cuando se la cambiaba por
una o al final.
Sandalio Cuestas es considerado como el héroe
oculto de la revolución de 1904. Su leyenda pasó de una generación a otra, hallando
en su calidad de oculto la razón de su
nula mención en los textos de historia. Sandalio Cuestas encontró virtud en el solo
hecho de estar encubierto, sosteniendo que, Por algo será. Lo interesante de esto
es que a Sandalio Cuestas no lo buscaba nadie ya que no había hecho nada que
ameritase su requerimiento. Se escondía sin haber hecho antes las tropelías correspondientes
para ser considerado un fugitivo. A Aparicio Saravia sí se lo buscaba por haber
realizado una serie de acciones contrarias al poder de la época, resultando
lógico que permaneciese en la
clandestinidad; ahora, Sandalio Cuestas, que se ocultó más que Aparicio, no le
había hecho nada a nadie, y por ende nadie lo buscaba. Se comentó alguna vez
que en él se inspiraron para el certificado de buena conducta. Su esposa lo
consideró extraviado durante cuatro años, hasta que una mañana limpiando la
cocina, corre la mesa y emerge de abajo Sandalio Cuestas realizando la
clásica solicitud de silencio consistiendo
la misma en colocar el dedo índice sobre sus labios. A la mujer casi le da un
síncope, pero Sandalio Cuestas la tranquilizó, Tranquila mujer que soy yo. Ya
sé que sos vos, la puta que te parió, dijo la mujer al borde del desmayo.
Mujer, bajá el volumen ¿o no sabés que me están buscando? Ella no daba crédito
a lo que pasaba… ¿Qué decís Sandalio Cuestas?, ¿dónde estuviste todos estos
años? Debajo de esta mesa mujer, comiendo
miguitas y tomando el agua del gato; es que soy un perseguido político, soy una
molestia para el sistema, soy Robin Jud, el Alejandro Magno, el Asadur
Mareskarián de la patria. La esposa notó algo raro en el comportamiento de
Sandalio Cuestas, y ahí recordó que hacía unos días habían comprado una torta
que resultó estar en mal estado y que se la dieron al gato. Seguro se la comió Sandalio Cuestas y le cayó
mal, pensó.

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