RODANDO
Tobler
observó apesadumbrado el cielo gris, encapotado, cargado de nubes
portadoras de agua y fracaso. Es que ese día filmaría su
cortometraje Sequía, e imaginar al actor principal diciendo lo
difícil de vivir meses enteros sin agua, con un paraguas en la mano,
sumía al realizador en oscuras cavilaciones. Sequía no podía
resultar otro fracaso; era la tercera obra de una trilogía que había
comenzado con Granizo. Granizo nunca llegó a estrenarse debido a lo
extremo de su realización… las piedras rompieron todas las
cámaras. Esta experiencia produjo a Tobler gran dolor de cabeza,
provocando su caída en un profundo pozo. Fue gracias a una vecina
que Tobler volvió a filmar, ya que esta escuchó los desgarradores
pedidos de auxilio y lo rescató del pozo ofreciéndole una escalera
que acertaba a llevar en ese momento. Tobler en agradecimiento le
quiso regalar dos piedras de granizo, pero las buscó en su húmedo
bolsillo y no las encontró, Se me habrán caído, pensó.
Con
el tiempo la pasión por el cine tomo nuevas fuerzas y comenzó a
rodar Roma, siendo la historia la aventura de dos niños y una
loba en la academia de remo Rómulo. El fracaso de taquilla
de Roma fue tremendo, por lo que nuevamente Tobler cayó en un pozo,
siendo rescatado nuevamente por su vecina, que esta vez
acertaba a pasar con un ascensor. Cuando la vecina se enteró de que
Tobler estaba trabajando en Sequía fue y rellenó el pozo. Fue un
buen gesto el de ella, pero por suerte resultó innecesario ya que en
la tarde le avisaron al realizador que para la filmación de Sequía
la intendencia le prestaba un gimnasio.
























