Vida de circo
Rómulo Francia hizo las veces de polizón
huyendo escondido dentro de la carpa de un circo. En otra ocasión lo había intentado durante el desarrollo de
la Vuelta Ciclista, pero pasaron muy rápido. En esta oportunidad Rómulo Francia
había aprovechado el descanso en quienes tenían por trabajo plegar lo que sería
el alma del circo... su espíritu... eso llamado carpa, para con destreza felina
esconderse en uno de los tantos dobleces. Pero si bien la fortuna lo acompañó en su propósito de no ser descubierto,
no lo hizo acertar en la época en que se desarrolló la empresa, coincidiendo
con los tres meses de licencia del personal circense. En ocasiones resultó una
experiencia algo ingrata, recordaría tiempo después Rómulo Francia. Su ingesta
durante el periplo debió agradecer a la desidia de los encargados de barrer, ya
que esta consistió en la incorporación de pororós
y algodones de azúcar, faltos de higiene, es verdad, pero no menos
cierto es que Rómulo Francia no estaba en condiciones de sopesar tales
variables. El agua la obtuvo mediante la formación de una serie de goteras
producto de la condensación de la humedad, seguramente producida por él mismo.
Asombrados
resultaron quienes, encargados de desplegar la carpa, vieron surgir como una
exhalación a Rómulo Francia, que para colmo de males intentó disimular
desperezándose y preguntando la hora. Las nueve, dijo un payaso; pero el resto
de los presentes no cayó en el ardid de Rómulo Francia de intentar disfrazar la
realidad. ¿Qué está haciendo usted ahí?, preguntó severo. Bien preguntado
Severo, dijo el payaso avalando lo dicho por Severo. No sea severo conmigo,
dijo Rómulo Francia. Yo soy y seré Severo, dijo Severo, y mantener esta
conducta de coherencia ha hecho que me llamen Severo el bueno, o el bueno de
Severo, pero yo le pregunté qué estaba haciendo dentro de la carpa. Yo me llamo Rómulo Francia, dijo
Rómulo Francia, y estaba ayudando a doblar la carpa, y tropecé y me caí, y no
quise molestar ya que vi a los empleados muy concentrados, y siempre por
avisar, siempre por avisar, aquí estoy. El payaso estalló en un llanto producto
de la emoción, Es que me hace acordar a como se conocieron mis padres. Los
presentes miraron al bufón asombrados diciendo
que era imposible imaginar una situación similar a esta. Mi padre era hombre
bala, comenzó a explicar el payaso, y un día lo cargaron mucho, y salió
demasiado despedido. ¿Y eso qué tiene que ver con todo esto?, preguntó
tranquilo Severo. Es que cuando mi padre cayó en el patio de mi madre, esta
estaba escuchando Radio Francia.

No hay comentarios:
Publicar un comentario