COSAS DEL MAR
Boris Bica es
tío de Boris Bica, el pirata más famoso de estas aguas ya que fue el primer vigía visco que conoció la familia
del mar. Todavía resuena en bares y tabernas su frase célebre, Tierras a las
vistas , mis capitanes. En la embarcación tuvieron que ponerle dos mástiles
para que no se equivocara. De joven fue tartamudo y el médico tratante le
recetó un buen susto, que diéronselo sus allegados quitándosele la tartamudez, pero le vino bizquera, de no
creer. Y el único trabajo que consiguió
fue de vigía, y pese a sus inconvenientes fue uno muy bueno: no faltaba nunca,
era aseado, atento con las damas, bien hablado a la hora de gritar, y sobre
todo muy confiable, si Boris Bica avisaba tierras
a las vistas, todos estaban seguros que había tierra a la vista; sin
embargo si gritaba gaviotas a las vistas
no tenían certeza si era una gaviota o eran varias.
En una
oportunidad divisó en el horizonte algo que no era común por sus formas y sus
movimientos, no era un barco, no era tierra firme, no era una nube o una
tormenta; al acercarse resultó ser un monitor de Subrayado donde Jorge Traverso
miraba la tanda esperando el momento de volver al aire. ¡¿Todo bien por ahí
arriba?! Preguntó el capitán notando algo perturbado a Boris Bica. ¡Todo
tranquilo mi capitán! observando las mismas cosas de siempre. ¡Esté atento
porque estos mares están infectados de enemigos!... es algo informativo que se
lo digo subrayado para que lo recuerde bien. A Boris Bica le corrió un
escalofrío por todo su cuerpo, de modo que intentó pensar en otra cosa, en
concentrarse en su trabajo, pensó en mejorarlo, en rehacerlo, en cambiar de
óptica. Entonces llamó a la óptica y les avisó que pensaba cambiarlos por otra.
Estos le pidieron que no los cambiase, que no sea sorete. Lo siento mucho,
contestó, y colgó. Llamó a otra óptica y
les dijo que quería comenzar a trabajar
con ellos… pero por error había marcado el número de la óptica con la que había
roto relaciones, y los muy perros no le dijeron nada… que sí, que sería un
honor contar con él como cliente. Boris Bica quedó muy contento y siguió
vigilando. Pasado un par de horas divisó algo en las profundidades del mar, y
en seguida gritó, ¡Sótanos a las vistas, mi capitán! ¡¿Está seguro, Boris
Bica?! ¡No mi capitán, es posible también que sean altillos! En ese momento el
capitán deseó lo que no tenía, una mano derecha para intercambiar opiniones,
lamentablemente tenía un garfio en la mano derecha, así que se dirigió a la
mano izquierda, Este Boris Bica es medio raro, ¿no? La mano izquierda elevó el
pulgar en señal de aprobación, y viendo esto el capitán gritó, ¡Atento Jorge
que en veinte segundos volvés al aire!



