sábado, 6 de agosto de 2016

                         
                                 Buenos modales

                       

                     
  La mesa estaba servida de forma que no tuviese lugar comentario alguno sobre méritos no honrados ante tan digna situación. Las tangerinas sobre el repasador a un lado, el agua con limón y azúcar a otro. Brandon tomó el mondadientes del bolsillo del chaleco y mientras intentaba quitar de su dentadura un molesto trozo de carne del día anterior comentó, Madre, ¿la comezón anal es sinónimo de la tenencia de lombrices? No necesariamente hijo mío, contestó tiernamente la madre, Hay veces en que esta es hija de la orfandad higiénica. Por las dudas haré consultas con el facultativo correspondiente, la salud es nuestro principal tesoro, dijo Brandon mientras quitaba el último resto de cáscara a una tangerina. Incorporar tanto cítrico te provocará ventosidades, anotó la madre, Y bien sabes que son tremendas. Es naturaleza, respondió Brandon, Es naturaleza que no reprimo y la expelo a modo de protesta, como militancia por un regreso a nuestra madre tierra. Terminadas las  palabras de Brandon  el mayordomo se dispuso a levantar los platos con irreprochable actitud, y antes de retirarse se dirigió a la dueña de casa, Le hago saber a la señora que se ha terminado el papel higiénico, así que os ruego a usted o a algún invitado que requiera movilizar el intestino, que de momento se abstenga, por lo tanto será mejor que me mande al expendio correspondiente y mediante una sencilla transacción económica me haga de un par de rollos. La señora, que se había dirigido hacia una biblioteca y tomado Autos Sacramentales de Calderón le contestó, Vaya de inmediato que justo estaba seleccionando lectura para  ir de vientre, y estaría muy agradecida si adquiriese también algunos palillos, tengo pocos y hoy colgué  prendas compartiendo palillo y la parte del lienzo sujeta a presión no seca en manera adecuada. A todo esto Brandon disfrutaba de un te cuando le dijo a su madre, Decidí, para su cumpleaños, interpretar mi adaptación para maracas del nocturno nº 2 op 9 de Chopin. Que alegría que me estás dando hijo mío, sabes lo que significa Chopin para mi vida. Lo sé madre, lo sé, no en vano te tatuaste ambas nalgas con su nombre. Aaaaah locuras de juventud, la de vergüenzas que he pasado, con los años no se entiende bien lo que dice y me han llegado a preguntar. En eso entra el mayordomo con una bolsa en las manos y mientras se lo entrega a su señora le dice,  No me fue suficiente como para adquirir palillos, madame. No se preocupe, ha sido usted muy amable, puede retirarse, dijo la señora mientras ingresaba rápidamente al gabinete higiénico munida de bolsa y libro. Comenzaba a leer la escena segunda de El Gran Teatro del Mundo cuando llamaron a la puerta del baño  ocasionándole un gran susto, ¡Está ocupado!, gritó con razón la señora. Disculpe madame, soy yo, dijo el mayordomo, Era para avisarle que quedé debiendo doce pesos en el expendio debido a que no había papel del barato, y traje del bueno, del suavecito.


No hay comentarios:

Publicar un comentario