sábado, 2 de julio de 2016

                                La otra historia

                             



 Cuenta la historia no oficial que previo a la batalla de Las Piedras un gaucho fue expulsado del ejército oriental por llamarse Axel. Dicen que el hombre intentó abogar en vano  que su madre tenía la capacidad de ver el futuro, y que le había hecho un homenaje a un cantante que le iba a gustar. Obviamente sus palabras no obtuvieron eco en sus superiores, un poco por absurdas, un poco por la inmediatez de la batalla. Los defensores de la historia de la expulsión no aseguran que el general Artigas estuviese al corriente de dicha medida. Pero se inclinan a pensar que sí la hubiese avalado, sosteniéndose en  un  hecho acaecido en el comienzo del éxodo oriental: parece ser que Artigas permitió la participación de un gaucho con la condición de que se hiciera llamar por el apellido y no por el nombre, Christopher. A raíz de este inconveniente un gaucho llamado Robin realizó todo el periplo escondido dentro de un baúl. ¿Por qué pesa tanto este baúl?, preguntó un guardia oriental a el niño que lo cuidaba, Es que lleva la colección de sellos de mi tía, contestó el pequeño, que resultó no ser otro que Gustavo Trelles, tatarabuelo de nuestro mayor volante de rally de grupos mediocres. El pequeño Gustavo Trelles resultó poseer una velocidad poco habitual en el gauchaje, convirtiéndose al poco tiempo en el responsable de la hoja de ruta del éxodo, y luego de todos los viajes del protector de los pueblos libres. Fue así que cimentó una gran trayectoria junto al general  llegando un día a Tres Cruces, donde se redactarían unas instrucciones que delegados de la Banda Oriental llevarían a un congreso en Buenos Aires. Una vez redactados , sellados y firmados los documentos Artigas preguntó dónde los guardaban, ¿En una bolsa?, ¿en un papel? Ahí Gustavo Trelles dijo, Mi general, yo tengo un baúl que…uuuh ¡el tío Robin!

2 comentarios:

  1. Logras la coherencia de los absurdos de un modo admirable.Es que si ovbiamos los anacronismos,hay un hilo conductor lógico-formal en la narración.Por eso es creíble lo inverosímil.Te felicito!!!

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    1. Muchas gracias por el comentario María. Lucho bastante por ello y es grato que te lo destaquen.

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