Hacen dados
Héctor
“Tres Frascos” Goldoni fue quien obtuvo el primer puesto en el concurso de
apodos inexplicables. El segundo lugar perteneció a Gladys “Nylon Negro”
Betarte, siendo el tercero para Favio “Sal Fina” Hernández. El origen de este
particular certamen se remonta a principios del siglo XX, cuando un poderoso
hacendado prometió una potente recompensa para quien le informase el por qué su
esposa era conocida como Cometa Robada. En un principio ningún vecino se animó
a confesar razón alguna por el temor a ser castigado, pero el paso del tiempo
se encargó de hacer ver que en el espíritu del hacendado no habitaban ánimos de
venganza, sino una simple curiosidad. Perdido el temor inicial a represalias,
el pueblo se hizo presente formando colas interminables en la casa del
hacendado, convirtiendo su vida en un perfecto calvario. Durante cuatro días
estuvo escuchando sin pausa los motivos más delirantes del por qué su esposa
era llamada Cometa Robada… porque no usa poncho, porque no le gustan los
gorriones, porque ordeña la vaca al revés, porque no inventó el himno nacional,
y un infinito etc. Tanta versión dejó al hacendado sumido en un mar de dudas
mayor al inicial, quedando ayuna la entrega de la recompensa prometida. Esto
hizo que los pícaros del pueblo, a manera de chanza, organizaran un concurso
de apodos sin sentido, encontrando suma gracia en brindarle sentido a estos. Tal situación hubiese abrumado
anímicamente al hacendado, pero para su suerte se encontraba de visita su
cuñada Inés, también conocida como Lagarto Apretado, pero esa es otra historia.

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