sábado, 22 de octubre de 2016

                                                 Irineos

                                             

  Irineo Jaramillo e Irineo Bobadilla fueron los primeros hermanos por nombre y no por apellido anotados en el registro civil de la ciudad. Su madre, una vecina, llegó con ambos a la oficina del registro y le preguntó al empleado si podía anotarlos, para aprovechar. El empleado, no dando crédito a lo que escuchaba, le contestó que aquello era una farmacia, que el registro estaba al lado. La señora se disculpó de varias maneras, todas ellas iguales, y se dirigió al edificio de al lado donde pidió una caja de curitas y un jarabe para la tos. El funcionario, no  sin asombro, le dijo que la farmacia era al lado, que allí era el registro civil. La señora satisfecha de encontrarse donde lo necesitaba le preguntó al funcionario si podía anotarle a dos hermanos  con el mismo nombre pero con diferente apellido. El funcionario notó algo extraño en la situación y se dispuso a averiguar que era aquello, ¿Qué edad tiene los posibles anotados? Treinta y tres, contestó la señora. Como los treinta y tres orientales, acotó en forma poco feliz el funcionario. No no, usted no me ha entendido bien, dijo ella, Treinta uno y tres el otro. El funcionario la observó un momento, y continuó indagando, Usted me está diciendo que ellos tienen diferente apellido; Así es, respondió la madre;  Entonces tienen diferente padre, continuó el funcionario; Y diferente madre, dijo la señora; ¡Pero entonces no son hermanos si tienen diferente apellido!,  exclamó el funcionario algo contrariado; Son hermanos, dijo severamente la señora, Pero del mismo nombre, Irineo. En ese momento Bobadilla se puso a llorar por la tensión hija del debate. ¡Callate Bobadilla!, dijo la señora que tenía el acierto de llamarlos por sus apellidos y no por su nombre, evitando de esta manera enojos y desencuentros a la hora de la respuesta al llamado. Irineo Bobadilla se calmó, mientras que  Irineo Jaramillo lo rodeó  con  su brazo por el hombro, y  a su vez este respondió con una tierna sonrisa de agradecimiento. El funcionario al ver prueba de tanto cariño  se enterneció y se decidió a anotar a los que a la postre resultarían ser los primeros hermanos por nombre de la ciudad. Que contentos que estaban todos.
 Con los años la vida los llevó por diferentes caminos, pero los hermanos Irineo hicieron todo lo posible para permanecer unidos. Y fue así que Irineo Bobadilla, ya dedicado a las matemáticas, específicamente al estudio del número 3,141621, se mudó al pueblo donde Irineo Jaramillo daba clases de montañismo , ubicado en los montes entre España y Francia.




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