domingo, 2 de octubre de 2016

                         
                                       PROBLEMAS DE CARTEL



 Resulta curioso que ARMAS ARMAS, el mayor expendio de armamento de la ciudad, haya estada a nada del cierre definitivo. El problema se originó entre el CEO de la empresa y el departamento de marketing… que en lenguaje terrenal significa un lío entre el señor Armas y el encargado del cartel. Parece que el señor Armas quería que su apellido figurase en primer lugar, un deseo por demás adecuado; por su parte el encargado del cartel, un artista petulante, decía que primero debía ir el rubro del comercio y luego el apellido del dueño. Ambas partes estaban aferradas a su posición, de forma que aquello era una discusión entre dos mulas tercas. Yo soy el que lo contrata y el que pone el dinero, esgrimía el señor Armas, Yo lo que quiero con mi apellido primero es brindar una señal de seguridad al cliente, de responsabilidad, de solvencia… primero ante cualquier problema….ARMAS ARMAS… es perfecto, culminó el señor Armas. Estas palabras resultaron vacías a los oídos del encargado del cartel, que con una sonrisa suficiente había escuchado cada uno de los argumentos de su empleador. Su respuesta fue lacónica, No. ¿No qué?, preguntó exasperado el señor Armas. Que no… que usted no sabe nada, que usted tendrá el dinero pero el conocimiento lo tengo yo, el artista soy y el que crea de la nada soy yo; su apellido en primer lugar, junto con su alocada explicación, dan idea de cierta neurosis, y si de armas estamos hablando no es la mejor de las señales. Fíjese que su apellido en segundo lugar refleja cierta distancia, continuó el encargado del cartel, Pero a su vez toma responsabilidad ya que aparece en el mensaje, se hace cargo…ARMAS ARMAS…ARMAS ARMAS… no entiendo por qué estamos discutiendo. El señor Armas, que estaba lejos de ser un tonto, apreció la seguridad en el encargado del cartel, y por primera vez en este relato lo invadió la duda, ¿Y si estoy equivocado? ¿y si él tiene razón?. El encargado del cartel continuó, Este mismo problema lo tuvo con PAREDES PAREDES, con la diferencia de que el señor Paredes quería aparecer en segundo lugar para dar una imagen de humildad; yo le expliqué que de esa manera el mensaje iba a quedar apretado entre ambas Paredes. Esto último terminó de convencer al señor Armas que le comunicó al encargado del cartel, Lo vamos a hacer como usted dice, voy a confiar en usted. La satisfacción no se pudo disimular en la cara del encargado del cartel, mientras que el señor Armas más tranquilo pensaba en el conflicto que evitó al no haber invitado a participar en el negocio a su hermano.

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