Trampa de gatos
Nuestra ciudad nunca supo tener entre sus hijos
dilectos destacados científicos. Por eso resulta incomprensible el manto de
olvido sobre Leónidas Cuello. Si se pregunta a cualquier ciudadano quién fue
Leónidas Cuello dirán que no lo conocen, porque justamente en eso consiste el
ser olvidado, en que a uno no lo recuerden; vaya sorpresa si lo conociesen,
¿qué haríamos con el manto? Leónidas Cuello fue el primer alquimista de nuestra
ciudad y su principal trabajo consistió en la búsqueda de transformar polenta
en rulemanes. Kilos y kilos cocinados a diferentes temperaturas y en
innumerables líquidos, y ni un solo rulemán. También se le atribuyen otros
trabajos, siendo el principal de estos un claro ejemplo de los hallazgos realizados
por azar. Una corriente de historiadores muy poco respetada le adjudica el
descubrimiento del huevo duro. Parece que Leónidas Cuello trabajaba
infatigablemente en la búsqueda del huevo pasado por agua, y un día, al poner
varios en agua caliente, proveniente de la pieza lindera a su laboratorio,
siente un gran ruido, como de dos tortugas peleándose. Dejó lo que estaba
haciendo y se apersonó en el lugar, y efectivamente eran sus dos tortugas
solucionando diferencias por vía de la violencia. Sin dudarlo se metió en el
borbollón y comenzó a separarlas, que aunque parezca tarea fácil, una tortuga
enojada es como un jabalí, pero diferente, es sin colmillos, más chica, menos
ágil, no tan peligrosa, sin pezuñas, menos salvaje, sin bigotes, con voz más suave y con
caparazón. Pensó en escarmentarlas con unas palmadas , pero
pensó que era más de lo mismo, y sabiamente optó por el camino del diálogo,
Pero no puede ser, fíjense que comparten el mismo balde (Leónidas Cuello las
tenía en un balde), comparten la misma lechuga, toman de la misma agua, las dos
escuchan radio Montecarlo, ¿se van a estar peleando?...Vos Gutiérrez (porque
una se llamaba Gutiérrez, la otra Ya veremos más adelante)…y vos Ya veremos más
adelante…yo les hablo por el bien de ustedes, a mi en realidad todo esto me
chupa un…¡Los huevos! ¡Los huevos!

Lo increíble es que conozco un químico que se llama Leonidas C. (y no sabe hacer huevos duros, que yo sepa). Excelente.
ResponderEliminarLa realidad superando a la ficción. Muchas gracias Gonzalo. Un abrazo.
EliminarUno de los mejores. Sobre todo por el giro que le diste con el tema de los huevos, te quedó redondito u ovalado como ¡los huevos!
ResponderEliminarBien Cabecita!
Obviamente prefiero ovalado. Muchas gracias.
EliminarMuy bueno! Felicitaciones al que dicta el curso ;-)
ResponderEliminarAyyyy cómo me fui al humo jua jua. Gracias.
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