sábado, 11 de junio de 2016

                          Trampa de gatos
                              


  Nuestra ciudad nunca supo tener entre sus hijos dilectos destacados científicos. Por eso resulta incomprensible el manto de olvido sobre Leónidas Cuello. Si se pregunta a cualquier ciudadano quién fue Leónidas Cuello dirán que no lo conocen, porque justamente en eso consiste el ser olvidado, en que a uno no lo recuerden; vaya sorpresa si lo conociesen, ¿qué haríamos con el manto? Leónidas Cuello fue el primer alquimista de nuestra ciudad y su principal trabajo consistió en la búsqueda de transformar polenta en rulemanes. Kilos y kilos cocinados a diferentes temperaturas y en innumerables líquidos, y ni un solo rulemán. También se le atribuyen otros trabajos, siendo el principal de estos  un claro ejemplo de los hallazgos realizados por azar. Una corriente de historiadores muy poco respetada le adjudica el descubrimiento del huevo duro. Parece que Leónidas Cuello trabajaba infatigablemente en la búsqueda del huevo pasado por agua, y un día, al poner varios en agua caliente, proveniente de la pieza lindera a su laboratorio, siente un gran ruido, como de dos tortugas peleándose. Dejó lo que estaba haciendo y se apersonó en el lugar, y efectivamente eran sus dos tortugas solucionando diferencias por vía de la violencia. Sin dudarlo se metió en el borbollón y comenzó a separarlas, que aunque parezca tarea fácil, una tortuga enojada es como un jabalí, pero diferente, es sin colmillos, más chica, menos ágil, no tan peligrosa, sin pezuñas, menos salvaje,  sin bigotes, con voz más suave y con caparazón. Pensó en escarmentarlas con unas palmadas , pero pensó que era más de lo mismo, y sabiamente optó por el camino del diálogo, Pero no puede ser, fíjense que comparten el mismo balde (Leónidas Cuello las tenía en un balde), comparten la misma lechuga, toman de la misma agua, las dos escuchan radio Montecarlo, ¿se van a estar peleando?...Vos Gutiérrez (porque una se llamaba Gutiérrez, la otra Ya veremos más adelante)…y vos Ya veremos más adelante…yo les hablo por el bien de ustedes, a mi en realidad todo esto me chupa un…¡Los huevos! ¡Los huevos!

6 comentarios:

  1. Lo increíble es que conozco un químico que se llama Leonidas C. (y no sabe hacer huevos duros, que yo sepa). Excelente.

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    1. La realidad superando a la ficción. Muchas gracias Gonzalo. Un abrazo.

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  2. Uno de los mejores. Sobre todo por el giro que le diste con el tema de los huevos, te quedó redondito u ovalado como ¡los huevos!
    Bien Cabecita!

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  3. Muy bueno! Felicitaciones al que dicta el curso ;-)

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