lunes, 16 de mayo de 2016

                       Zona de confort





 El Club de Natación Nancy inaugurará sus instalaciones con una suelta de mojarras a realizarse en la piscina de la institución. En realidad dicha suelta tendrá carácter simbólico, llevándose a cabo efectivamente dentro de  un balde ya que la recuperación de los elementos liberados resultaría una enojosa labor. Esto le pasó al Club Atlético La Bufanda que en su aniversario hizo una suelta de bagres en su piscina, y su quita  se complicó tanto que estuvieron a punto de cerrar. En un principio La Bufanda iba a hacer una  suelta  de castañetas, por considerarlo el presidente algo mas distinguido, pero el inconveniente lo encontraron en la cantidad de elementos obtenidos, tres.  Ahí fue que a un allegado se le ocurrió tomar la red de voleibol, ir al río y realizar una jornada de extracción de peces. ¡De pesca!, dijo uno. Si de pesca, coincidió el allegado, que completó su propuesta con la idea de hacer la suelta con la especie cuya cantidad obtenida fuese la mayor. Mojarras no sacaron ya que el agujero de la red era mayor a las dimensiones de la susodicha. Sacaron dos morrocoyos pero la celebración perdería en glamour y en dinamismo. Sacaron seis anguilas, pero temieron que fuesen eléctricas y que ocurriese algún accidente con lo relacionado a su condición perjudicando al prójimo con un inoportuno punta pié eléctrico. Los bagres en un principio fueron insuficientes ya que solo consiguieron catorce, y aunque no es un mal número tampoco es bueno, ya que el número de una suelta debe ser importante, debe de ser lindante con el exceso. Ahí fue que el secretario dijo que él podía conseguir un gran número de viejas del agua. Todos los presentes se lo quedaron mirando y ninguno se animó a preguntarle en qué andaba como para acceder a esa clase de información. Pero la vieja del agua no es bagre, acotó no sin razón el presidente. No importa, le ponemos escarbadientes  que harán las veces de aleta y en la montonera no se notará nada, dijo el secretario. Y así fue que el club entero se unió para disimular centenares de peces trabajando durante una semana, preguntándose uno, ¿Para qué disimulamos esto si todos sabemos que no son?  Lo más curioso fue que todo ese trabajo resultó en vano ya que en la noche de la inauguración, en el momento justo del inicio de la suelta hubo un corte de energía eléctrica. Se dice que el presidente comentó angustiado, Como nos llovimos en no usar las anguilas.

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