viernes, 6 de mayo de 2016

                                              Tiempo de cobardes




De joven mi tío incursionó en la titiretería creando un títere utilizando una garrafa de trece kilos, y lo llamó Braulio. Solo pudo realizar una sola función ya que Braulio pesaba mucho y el brazo le quedó perjudicado en extremo. Otro inconveniente radicó en los diálogos de Braulio, que parecían consistir solo en quejidos y expresiones de esfuerzo. Así que tuvo que explorar otros materiales, y agarró dos bochas, logrando un títere con cada una. Es justo decir que el espectáculo ganó en simpatía, pero no fue suficiente y fracasó debido a que las funciones dependían de que en el club no hubiese campeonato de las mismas. Aparte no siempre le daban las mismas bochas, un día el personaje era liso, otro era rayado, pero el colmo del desorden fue cuando le dieron una rayada y el bochín. Un vecino que confiaba en el talento titiretíl de mi tío le obsequió dos mesas de luz, y esto alegró mucho a mi tío, pero se encontró con los mismos problemas que con Braulio.  Entonces decidió hacer un alto en su viaje creativo y llamarse al análisis. Fue así que encontró solución a su problema en algo que en un principio había descartado por incómodo y absurdo, una media. Así nació Júpiter. Pero mi tío no quedó satisfecho ya que le preocupaba qué sería de la otra media, la que quedaba sola. Entonces hizo otro títere, y lo llamó Taco. Y para brindarle delicadeza y coherencia al show renombró a Júpiter y lo llamó Mediasuela.  De esta forma vio luz Mediasuela y Taco segunda parte. Si le iba bien haría la primera parte. Lo central del argumento se desarrollaba en un club de remo, donde Mediasuela hacía de remera. Era una remera que hacía pesas todo el día para llegar a ser una musculosa, y así poder andar con un buzo, que era Taco. Taco era un buzo, que en una inmersión fue  atacado por una manada de tiburones y le comieron los dos varazos, y ahora trabaja de chaleco. La gente lloraba, sobre todo cuando Taco enfermó por andar todo el invierno con una remera. Ahí mi tío se asomaba y le decía a la gente que no se preocupara, que era todo mentira, y les mostraba las medias.                                                                                                                                                                                                                                                                     

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