Amílcar, vas con sellos.
La peor rifa del mundo se llevó a cabo en el
Club de Cometas La mojarra, cuando la comisión directiva aspiró a cambiar los
manteles y las cortinas del comedor, ya que hacía años que los mismos lienzos
eran usados para ambos fines. La idea era que los allegados al club colaboraran
donando lo que considerasen apropiado para instrumentar la premiación. Así se
recibieron desde un rollo de alambres de
púas para niños, esto era alambre de púas pero sin púas para evitar toda
posibilidad de lesión infantil, hasta una tetera de agua tibia acompañada de
una carta donde el donante eximía de toda responsabilidad a la organización
ante la posible pérdida de temperatura
del contenido elemento. Al final la tetera de agua tibia se utilizó como
presente en la ceremonia anual donde la comisión homenajeaba al socio con más
rulos. El donante de la tetera elevó una queja donde expresaba su deseo de que
su regalo formase parte de la rifa y no del homenaje. El presidente le explicó
que su donación tuvo lugar el día antes al homenaje, y que de esa manera se
preservó el carácter tibio del presente, evitando perjudicarlo con el natural
paso del tiempo. El vecino entendió de buena manera los motivos, y tanto los
entendió que donó otra tetera de agua tibia,
que otra vez y por las mismas razones fue utilizada como presente, esta
vez en la ceremonia anual donde la comisión homenajeaba al socio con menos
rulos, que resultó ser el mismo ya que era el único socio de rulos.
La rifa h ubiese resultado todo un éxito si
hubiesen aclarado que no era gratis, ya que olvidaron poner el precio en el
talonario. Y cuando vino el primero y se llevó un número pensando que era una
gentileza no se animaron a decirle porque les dio vergüenza, y así con el
segundo y el tercero. Fue un éxito social pero un desastre financiero. El
primer premio se lo llevó el instructor de bochas Charo Dominguez, “el bocha”,
haciéndose de dos hermosas teteras gentileza de Amílcar Cazulo, “el rulo”.

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