martes, 31 de mayo de 2016

                      Menos sábados domingos y feriados.


                             

 Juan José siempre decía la palabra justa. Le preguntaban qué hora era y él respondía justa, le preguntaban qué día era hoy y respondía justa, le preguntaban quién había descubierto América y respondía justa. Tenía la particularidad de no conocer el significado de la palabra miedo; una vez lo probaron y le preguntaron el significado de la palabra miedo, y Juan José  respondió justa. También sufría otro problema que le impedía una vida normal, le daban dentera aquellas palabras terminadas en elefante. Se dieron cuenta cuando era niño y mirando Tarzán en la tele quedó medio mormoso. El médico que lo trató le diagnosticó sin dudar: dentera a aquellas palabras terminadas en elefante, a lo que la madre preguntó,  ¿Y no será solo a la palabra elefante?. Es para estar más seguros señora, dijo el catedrático. Los padres buscaron desesperadamente una clínica especializada en personas que dijesen la palabra justa y a su vez trataran la dentera a aquellas palabras terminadas en elefante. No fue tarea fácil pero luego de hurgar cielo y tierra encontraron dos clínicas, una especializada en vocabularios escasos y otra en ayudar a personas que sufrían denteras diversas, incluso aquellas con aversíón a las palabras terminadas en elefante...todo esto decía el cartel afuera.  Lo más curioso es que las clínicas estaban en la misma cuadra de la casa de Juan José. Que increíble, decía la madre, nunca lo había notado, y eso que nací en este barrio, pero una tiene la cabeza en otra cosa; me pasa lo mismo con las cornisas de las casas, una pasa treinta años por el mismo frente y un día levanta la vista y se encuentra con toda  una novedad; bueno,  lo mismo pero con clínicas. Juan José estuvo internado media hora en una  y hace doce  años que se trata en la otra.  El galeno que trató  el inconveniente de la dentera a aquellas palabras terminadas en elefante lo curó en una sesión, le dijo que no fuera idiota y lo cacheteó un par de veces. Ahora, eliminar el problema de siempre tener la palabra justa no ha sido nada sencillo; Juan José ahora es periodista deportivo.

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