El reloj de
Arena
Próspero Avellaneda fue el primer presidente
del Sindicato de Fonoaudiólogos del Uruguay, el SFU por sus siglas en español. El
agrado en restablecer la salud del prójimo lo mamó desde el vientre materno, Hijo mío... la fonoaudiología es una
profesión loable; mientras que la conciencia social la adquirió por su padre,
Hijo mío, debes ayudar a los sin voz. Próspero Avellaneda no hizo oídos sordos
a las enseñanzas de sus padres y constituyó una sólida carrera como fonoaudiólogo
y como sindicalista. Con el tiempo descubrió su amor por la escritura e intentó
que confluyeran sus pasiones en un solo libro, que tituló El Grito de Asencio,
historia, riesgos del grito y posible prevención. No es alocado, decía Próspero Avellaneda,
sostener que ese veintiséis de febrero el clima estuviese frío, o caluroso, o
frío y caluroso; el hecho es que este no es un clima para andar haciendo
locuras con la garganta, y es posible que a orillas del arroyo Asencio se haya
cometido un acto irresponsable, sin una adecuada vocalización previa y sin un
correcto calentamiento de las cuerdas
vocales que se sabe el daño sufrido por estas es irreversible. Próspero
Avellaneda decía que se pudo haber evitado el riesgo del gauchaje bravío, de
esos leones sedientos de libertad, de ese río de bravura deseosa de sangre
hispana, de esos feroces guerreros que no temían al acero español, de esos
valientes que sobre briosos corceles hicieron temblar el suelo oriental;
guiados por dos napoleones americanos, dignos herederos del legado del gran
Aníbal… Viera y Benavidez, conductores hacia la eternidad de esa temible
montonera, que ante un solo gesto de ellos hubiese callado y obedecido… Chicos chicos,
a ver…juntos…aaaaaaaaaaaeeeeeeeeeeiiiiiiiiiiiiiiiiioooooooooooooooooooouuuuuuuuuuuuuuuuu,
¡respirando con el estómago!
Cuando Próspero Avellaneda comentó esta idea a
un editor este lo golpeó pensando que le estaba tomando el pelo. Pero Próspero
Avellaneda no cesó en su lucha y propuso a sus pares, sin levantar mucho la
voz, un paro de fonoaudiólogos; pero
cosa rara, ninguno lo escuchó.

Genial!! Serías un profe de historia realmente inolvidable!! Y aprender con humor estaría muy bueno!
ResponderEliminarMuchas gracias María; y que sería un profesor inolvidable no tengo dudas, pero por lo flojo, jua jua
ResponderEliminarMuchas gracias María; y que sería un profesor inolvidable no tengo dudas, pero por lo flojo, jua jua
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