Raúl, el perico negligente.
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A mi tío le gustaba matar dos pájaros de un
tiro.
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¿Le gustaba ser
eficiente?
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No no, le gustaba
matar dos pájaros de un tiro. Es que él estaba en los negocios golondrinas.
Todo comenzó con su padre que tuvo una pista de patinaje sobre hielo. Con el
tiempo y a raíz de unos problemas la descuidó, y se le derritió. Vale decir que
la lindera inauguración de la pizería de horno Lo de Rita colaboró en la
crisis. Toda esta situación hizo que su esposa derramara muchas lágrimas, pero
fue inútil, ya que no se notaron por lo
derretido de la pista. Ahí fue que mi tío entró en escena y tomó gobierno del
negocio, creando un éxito de la ruina. Dejó helados a todos, y tanto le gustó
esto de dejar helados a los prójimos que se puso un reparto. Lo malo es que el
reparto de helados lo hacía caminando mientras
empujaba una heladera, que para colmo de males era de cable corto, lo
que le obligaba a tomar pedidos demasiados cercanos. Fue así que vendió la
heladera y compró una alargue de cientos de metros. Ahora podría llegar a todos
lados. Pero se encontró con un inconveniente inesperado… no tenía heladera.
Esto lo dejó helado. Entonces decidió
retomar la pista de patinaje, para conservar los helados en el piso de la pista.
Arregló con Lo de Rita para que apuntara para otro lado. Pero surgió otro problema,
no contaba con el éxito arrollador de la reapertura. No le quedó tiempo para el
reparto, por lo que decidió venderlos en un kiosko en la pista. Con lo que
nunca supo que hacer fue con el alrgue, un montón de cable al cuete…una
injusticia.

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