Galemire.
Galemire era un mozo, de esos que se les puede ver a la mañana con el pelo
mojado y bien peinado. La sonrisa en él era permanente y blanca, sincera. Fino
y atento, bien hablado, pintún…en definitiva, él era un buen mozo. Esa
madrugada en la que entraba a trabajar parecía ser una más, una como tantas
otras. El sol aparentemente alumbraba las mismas mesas, los mismos bancos, los
mismos manteles, las mismas copas, los
mismos ladrones, los mismos disparos, los
mismos accidentes, las mismas peleas a muerte. Sin embargo no, esa mañana todo
cambió cuando entró un viejito y dirigiéndose
a Galemire le preguntó…¿usted es algo de Jorge?

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