viernes, 22 de abril de 2016


                                     Industria Lobera y Pesquera del Estado
                                   
                           

En una clase de Academias Pitman me enteré de que Sócrates y Platón no gozaron de una buena relación entre ellos, y esto devino en una mala interpretación de algunos de sus legados. Parece que Sócrates se burlaba de forma insistente del nombre de su alumno…Cuando hagamos una guiso y no tengamos en que servirlo llamamos a Platóoooonnn que es hondo y profundo. Y esto a Platón lo recontra calentaba y quedaba empacado, tan empacado quedaba que un día se lo llevaron los de Encomiendas Lomando, que para su suerte y la de la filosofía occidental todo se aclaró cuando el filósofo dijo que a él nadie lo mandaba. Y Sócrates sabía todo esto, y lo buscaba, lo buscaba, hasta que un día lo encontró. Fue en una comida que organizó Sócrates en su casa, en el fondo junto a su piscina. Y estaban todos en ella, tranquilos, porque Sócrates les tenía prohibido nadar, Porque el agua es para la reflexión, no para el juguete…y por un tema de higiene. Y Platón era una mojarra, iba y venía, vuelta para acá y para allá. Y Sócrates no lo soportó y entró en cólera
¡Afuera del agua Platón!
Pero Sócrates, ¿qué hice?
¡Afuera del agua YA!
¿Pero qué pasó?
¡Yo solo se que no se nada!
 Y justo en el fondo lindero había unos griegos amantes de las letras haciendo un asado. Y estaban, Yo amo la ele, uno, Yo amo la a, otro, Yo amo la hache porque no suena y no me molesta..jajaja estallaron en risas todos los presentes, que por lo que se lee eran de gracia poco exigente. Y cuando callaron, como colgada del aire, escucharon la frase del maestro…Yo solo se que no se nada. Como poseídos se miraron  e inmediatamente le brindaron debate a la idea. Todos los caminos que tomaron no pasaron ni  siquiera cerca de la verdadera intención del enunciado, y tan largo fue el debate que el fragmento vacuno se les quemó.






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