LICEO PRIVADO
Donde me sentí mas feliz fue en el Liceo
privado de Libertad. Al escuchar esas palabras me enamoré de ella
inmediatamente. El miedo al compromiso y mi dentera a los departamentos con la
letra O palidecieron. Me sentí de ella por completo, y la sentí mía. Solo atiné
a caerle en gracia, y como corresponde no hice otra cosa que navegar en el
ridículo, ¿Al falsificar un billete falso…lográs uno verdadero?, fueron mis
palabras, mis pobres palabras. Me
observó con una expresión que encontré muy cercana a la lástima. Apresurado y
nervioso solté, Yo también hice el liceo privado de libertad. ¡Que bonita
coincidencia!, exclamó feliz sorprendiéndome que no estuviese contrariada con
mi frágil participación. Recordé en un par de segundos lo difícil que fue
estudiar en esas condiciones. Le conté que no me resultó nada fácil…fue durísimo el
viaje…pero ahora que pasó el tiempo veo lo bueno que fue para mi. ¡No te puedo
creer!, gritó entusiasmada, Es increíble…a mi también lo que me resultó
complicado fue viajar. Me mataba viajar.
Pero siempre tuve tu misma sensación de que esto iba a ser bueno para mi
futuro. Los dos estábamos felices y asombrados, sentíamos que nuestras
experiencias nos unían. ¿Vos qué hiciste?, le pregunté y para mi asombro me
dijo que a ella siempre le atrajo todo lo relacionado con las computadoras. A
mi también, contesté para su sonrisa, Yo de hecho le hice todas las máquinas a
un comercio…y me agarraron y me llevaron. Debes ser bueno entonces, pensó. No
lo puedo creer, repitió una y otra vez. Me alegra y mucho el que vos y yo
tengamos gustos y pasado en común, recuerdos que en mi caso están, como ya te
dije, cargados de felicidad y belleza.
Jamás voy a saber por qué tomó a mal que le
dijese que aun tenía como recuerdo de mi
época liceal a mis dos esposas…que las tuviera colgadas en el respaldo de mi cama, que las acariciara todas las noches antes
de dormir, siempre a mano, brillantes, limpitas.

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